07 Oct 2026

Vamos a Cuba con eldigitaldecanarias.net

Vistas de La Habana.//Cedida
Sociedad

Llevamos doscientas mochilas para niños que las donó el Ayuntamiento de Granadilla de Tenerife

Juan Santana / Arona

Nos vamos a Cuba desde Tenerife haciendo escala en el aeropuerto de Barajas en Madrid y llegamos a la una de la madrugada al aeropuerto José Martí de Cuba. Llevamos doscientas mochilas para niños que las donó el Ayuntamiento de Granadilla de Tenerife, pero incluso llevamos un documento que acredita éste regalo y acompaño a Pedro Gaspar en paz descanse, antiguo gerente de la tienda que había en San Isidro en el sur de Tenerife con el nombre de Muebles Sandra.

El amigo Pedro Gaspar era un poco nervioso y le advertí que cuando hubieran problemas que no hable, que se relaje porque cuando somos extranjeros en otros países, hay que saber guardar silencio y tener paciencia. Pués desde que llegamos al aeropuerto de Cuba, un policía del aeropuerto nos quita las mochilas por la p. cara y Pedro Gaspar se enfada con el policía y le pido por favor a Pedro que no hable.

Tenía el papel del Ayuntamiento de Granadilla que acredita la donación de las mochilas, pero no sé lo enseñé y seguramente me las hubiera dado, preferí hablar con el policía del aeropuerto y le pregunté, ... Cuando puedo venir a recuperar las mochilas?.

Y el policía respondió, venga usted mañana y pregunte por mí... Nos fuimos a la Habana cuando ya eran casi las dos de la madrugada y pensé que la Habana era un museo gigante con aquellos edificios de los años sesenta y los Chevrolet aparcados, pero cuando por la mañana al despertar veo a los Chevrolet rodando aluciné en colores.

Nos quedamos justamente frente a la casa de José Martí en una casa oficial y al lado había un colegio de niños. Recuerdo comerme un aguacate tan grande que llegué a pensar que era una papaya. Paseando por la Habana, observo a un teniente del ejército hablando con su teléfono móvil y le hice un saludo militar mirándole a los ojos y con las manos señalándole que quería hablar con él... Cuando terminó de hablar, le saludo como militar diciéndole,

Buenos días mi teniente!!!. El mira como diciendo, éste entiende y preguntándome, ¿Cuénteme?. Le expliqué.. resulta que venimos de Tenerife porque nos vamos a Santa Clara, para conocer a Conchita una profesora porque el padre de mi amigo Pedro Gaspar le dió clases por los años sesenta y además somos de prensa, pero no vamos a hablar mal de Cuba obviamente.

Trajimos doscientas mochilas para regalar a niños y anoche un policía nos las quitó en el aeropuerto y aquí tengo un documento del Ayuntamiento de Granadilla que acredita éste regalo. Comenzó la cara del teniente a encenderse y preguntó sin anestesia, ¿Como era ese policía?. Le dije que era bajito con un bigote al estilo mexicano.

El teniente me preguntó si podía darle el papel de Granadilla y me pregunta, ... A que hora puedo traerle mañana las mochilas de los niños?. Porque le doy mi palabra que les traeré todas las mochilas y le respondí que estábamos hospedándonos frente a la casa de José Martí y justamente al lado hay un colegio de niños. El teniente dijo, …

Mañana a las diez en punto de la mañana estaré en ese lugar con las mochilas y al siguiente día fue puntual y llegó con un coche del ejército y con las doscientas mochilas, sin entrar en detalles porque al pobre policía le cayó un marrón oscuro. Por la tarde paseando nuevamente estábamos cerca de un pequeño centro comercial de la Habana y vi a un joven moreno que parecía africano. Le pregunté si sabía dónde estaba el Hogar Canario y cuando estaba diciéndonos dónde estaba llegó un policía y se lo llevó porque estaba prohibido que los cubanos hablen con los turistas, pero mientras se lo llevan al coche le grite,

¡Vamos a estar en el bar del pequeño centro comercial un par de horas!. Cuando llegamos a la barra del bar, el camarero nos pega la bronca culpandonos del arresto del moreno y le dije que no vinimos a Cuba a buscar problemas con nadie. Además en la barra habían dos hombres con pinta de policías secretas. Le dije al camarero que nos pusiera dos mojitos que por cierto estaban buenísimos y además le confesé que íbamos a estar un par de horas en el bar por si aparecía el moreno y resulta que apareció en menos de una hora.

El moreno nos comentó que la policía pensaba que era un malandro porque estaba hablando con nosotros. Le pregunté si disponía de diez días libres para que fuera nuestro guía por cien euros diarios con todos los gastos pagos y además Pedro Gaspar le compró ropa nueva.

El moreno casi se desmaya y el camarero con la boca abierta. Le pregunté al moreno si vivía cerca y efectivamente vivía en un edificio antiguo con aspecto de caerse en cualquier momento y nos fuimos a tomar café con su madre.... Nos acompañó desde la Habana hasta Santa Clara que son doscientos cincuenta kilómetros y unos kilómetros antes de llegar a Santa Clara nos para la policía en un control, nos ordenó bajar del coche para meter una máquina de zufatar dejando el coche cerrado y parecía una sauna y todo porque había un mosquito que estaba matando gente con la picadura y hubo que esperar veinte minutos.

Seguimos rumbo a Santa Clara y cuando encontramos la casa de Conchita, conocimos a Conchita la profesora de inglés y nos dijo sin anestesia ni nada.... ¡Pasen todos, el negro no!.....  Te gusta la historia basada en hechos reales del año 2006?. Pues el viernes leerás la segunda parte. No te la pierdas porque no tiene desperdicio…

 

PUBLICIDAD