12 Jun 2026

El COLC advierte del maltrato institucional por la falta de logopedas en los centros y residencias de mayores

Sociedad

El Colegio Profesional de Logopedas de Canarias reclama la labor esencial de sus profesionales para garantizar una alimentación segura y la comunicación de las personas mayores, tanto en su entorno como en los centros

ELDIGITALDECANARIAS.NET/Santa Cruz de Tenerife

11 de junio de 2026

El 15 de junio se conmemora el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez para promover el buen trato a esta población y denunciar las posibles deficiencias en la atención que reciben en su entorno y a nivel institucional.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el maltrato a las personas mayores como el hecho, único o repetido, de causar daño o sufrimiento a una persona de edad, o la falta de medidas apropiadas para poder evitarlo. Se concreta en maltrato físico, psíquico, emocional o sexual, además de en la toma de decisiones.

Es un problema grave de salud pública y social, que nos atañe a todos. Pero existen situaciones que se toleran socialmente y en las familias, y existe también un maltrato institucional por negligencia u omisión asistencial en centros de día y residencias.

El Colegio Profesional de Logopedas de Canarias se posiciona en este día a favor de los derechos de salud y autonomía de los mayores y defiende el papel esencial de la logopedia en el ámbito del envejecimiento.

El COLC señala que existe una vulneración de los derechos de salud y bienestar de muchas personas mayores, y un mal trato, cuando no hay logopedas en determinados servicios sanitarios y centros sociosanitarios, cuando no se les permite decidir sobre su alimentación o no se atienden a tiempo las dificultades de comunicación. Esto puede agravar las patologías previas del mayor y conducir a su aislamiento.

La sociedad tiene que conocer y reaccionar ante estas situaciones. De hecho, muchas familias a menudo no son conscientes de las deficiencias en la atención a su familiar en los centros, y si lo son, no cuentan con la información o la capacidad para mejorarla.

Por ejemplo, es frecuente que una vez ingresados en una residencia o centro de día se paute de forma temprana la alimentación con purés por el miedo al atragantamiento o por el mero hecho de que el mayor ha ralentizado el tiempo que emplea en masticar y tragar.

Si bien existe un riesgo de atragantamiento en usuarios con problemas de deglución, hay que intentar mantener sus facultades en la medida y durante todo el tiempo que puedan. Precisamente, la adaptación de volúmenes, velocidades y texturas de la comida que lleva a cabo el logopeda permite combatir los cuadros de desnutrición, deshidratación y fatiga, y minimiza los tiempos prolongados de ingesta.

Por otra parte, la disfagia orofaríngea (dificultad para tragar) es considerada ya un síndrome geriátrico por su alta prevalencia. Sin tratamiento, se cronifica, aumenta la dependencia y se deteriora la calidad de vida de la persona.

Por el contrario, la interención del logopeda previene de forma directa las aspiraciones y el paso de alimento o líquidos a la vía aérea, lo que evita infecciones respiratorias graves. A su vez, puede reducir la incidencia de neumonías aspirativas y, en consecuencia, la tasa de mortalidad asociada a esta causa.

En cuanto a los problemas de comunicación, bien por afasias o por el deterioro lingüístico, mayoritario en demencias, el papel del logopeda es esencial para evitar el aislamiento de la persona.

A su vez, hay un desconocimiento sobre la figura del logopeda. Así, hemos sabido que pacientes y familiares piden fisioterapeutas o psicólogos al Servicio Canario de Salud o a Dependencia, cuando la patología es propia de la logopedia. 

Sobre la falta de logopedas en el propio SCS no nos vamos a extender aquí, pero son insuficientes para la población en general y, por supuesto, para los mayores.

En 2026, la OMS ha elegido el lema "Más allá de la sensibilización: lograr una prevención eficaz del maltrato a las personas mayores".

 

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