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Hay que gritar a los cuatro vientos que la Costa de Croacia camino a Dubrovnik es la envidia de cualquier país del mundo
Juan Santana / Dubrovnik
Conectas el GPS del coche en Zagreb, en Croacia para llegar hasta el lugar que está a más de doscientos kilómetros, dónde tienes reservado un apartamento por un día y después de salir de Zagreb la capital de Croacia, al final del día estás súper agotado porque estamos hablando de una media de doscientos veinte kilómetros o más por día.
Dónde único estuvimos tres días sin coche paseando fue en Zagreb, pero ahora en cinco días tenemos que llegar hasta Dubrovnik donde tenemos otro aeropuerto y Dubrovnik es una ciudad costera que está en la otra punta y son más de ochocientos kilómetros en cuatro días para llegar. Los nombres de los pueblos y ciudades son nuevos, difíciles de pronunciar o escribir y es imposible memorizarlos en poco tiempo y para éste artículo obviamente tuve que mirar la tarjeta del apartamento para poder escribir Dubrovnik, donde nos quedaremos dos noches para seguir hacia Londres.
Cuando la economía no es de máximo nivel, toca ir muchos kilómetros por las carreteras antiguas para no pagar peajes, pero también es verdad que estas carreteras antiguas son más entretenidas porque vas viendo gente y más gente aunque sufrimos los atascos como se sufren por todo el planeta. Luego está el hacer un stop por los diferentes supermercados para comprar comida barata, especialmente frutas que cargan bien la sangre, pero atentos siempre a la carretera porque son demasiadas horas y con el cansancio puedes quedarte dormido conduciendo, pero el coche que tenemos alquilado nos avisa hasta cuando no tenemos bien agarrado el volante y enciende una luz con un sonido y leemos "Sostenga bien el volante".
Hay que gritar a los cuatro vientos que la Costa de Croacia camino a Dubrovnik es la envidia de cualquier país del mundo porque está llena de calas increíbles, unas playas super bonitas y super limpias con las aguas super cristalinas. Éste jueves día dieciséis de julio después de más de ochocientos kilómetros en cuatro días en coche, más los dieciséis kilómetros del miércoles caminando, los cuerpos ya pedían una paradita para un buen baño en la playa, pero además el calor es agobiante y nos vimos obligados a hacer un stop en una playa cualquiera donde es imposible expresar la calidad insuperable en todo lo bueno positivamente hablando. Lo dicho!!!
Para llegar a éstos pequeños paraísos hay que jugársela, salir a la aventura y caminar mucho. La Policía Local nos paró cuando íbamos por medio de unas montañas, pero tenían buen rollo y si vas con todo en regla, no hay porqué preocuparse. Croacia que sufrió una guerra durante cinco años desde 1.990 a 1.995 en veintidós años están más que recuperados moviendo una economía brutal, con un turismo de máxima calidad y además sientes una seguridad por encima del matrícula de honor.
