09 Ago 2026

¿Bikini o burkini?

Ventanas de Opinión
 
Vizago (*)
 
Aparte de Canarias ¿en qué otro lugar de África puede una mujer estar en la playa con el pecho al aire sin ser detenida o acosada? ¿A qué se debe esta singularidad canaria? ¿Acaso a una peculiaridad climática? Exclusivamente, se debe a la demografía del archipiélago. Hasta hace pocas décadas, la población era casi en su totalidad de origen español o europeo, con lazos a Latinoamérica.
 
Desde aquel 28 de agosto de 1994 en que por primera vez llegó a la costa canaria una patera ha llovido mucho: la entrada por la misma ruta de 250.000 africanos; varias reformas de la Ley de Extranjería facilitando la permanencia en España de inmigrantes en situación de ilegalidad; el establecimiento de un entramado de ONGs que favorece el flujo de inmigración ilegal, financiado con fondos públicos.
 
El creciente número de inmigrantes africanos que se asienta en Canarias viene con su propia lengua, religión y cultura. La ingenua noción de que el modelo de sociedad liberal democrático occidental es manifiestamente superior al de los países de los que proceden los inmigrantes sustentaba la idea de que la integración del inmigrante sería sólo cuestión de tiempo. Se asumía que tras algunos años se despojarían de sus costumbres y creencias, adoptando los valores occidentales. En base a esta quimera se consideraba que cualquier fragmentación social como consecuencia de la inmigración sería meramente temporal. La realidad es bien distinta.
 
Notoriamente, la zona circundante a la Playa de Las Canteras en Las Palmas de Gran Canaria está gradualmente convirtiéndose en uno de los enclaves de inmigración magrebí en el archipiélago. El mes pasado el Congreso de los Diputados impulsó dos iniciativas que van a acelerar este proceso: otorga la nacionalidad española a todos los saharauis nacidos antes de 1977 así como a sus descendientes. Es decir, entre 100.000 y 200.000 personas que actualmente residen en África. En segundo lugar, a los saharauis que no entren dentro de este grupo, se reduce de 10 a 2 años el periodo de residencia en España para la obtención de la nacionalidad española.
 
En este aspecto, la política del ejecutivo español es cuando menos paradójica. Poco después de que en mayo de 2021 Marruecos presionara a España orquestando la irrupción de 10.000 inmigrantes en Ceuta, el gobierno español se plegó a las exigencias del régimen marroquí respecto al Sahara. Dando un golpe de timón y tirando por la borda la neutralidad mantenida por todos los gobiernos españoles desde la retirada del Sahara en 1975, el actual gobierno legitimó la ocupación marroquí. Tras haber traicionado las aspiraciones de libertad del pueblo saharaui, ahora el gobierno español promueve la importación a España del pueblo saharaui. Se prevé que buena parte de los saharauis que emigren a España como nuevos ciudadanos españoles lo harán a Canarias.
 
Como consecuencia de decisiones políticas, Canarias y el resto de España está inmersa en un proceso de transformación demográfica irreversible. Una vez concedida la nacionalidad española, permitiendo al inmigrante que a su vez traiga a su familia desde el extranjero, en base a la llamada ‘reagrupación familiar’, ya no hay marcha atrás. Los libros de historia no tendrán recato en describir la transformación demográfica en curso. Lo curioso es que ahora que la estamos presenciando con nuestros ojos, desde el gobierno y los medios se nos transmite la idea de que no debemos pronunciarnos al respecto, excepto para expresar una alegre indiferencia.
 
El nivel de inmigración de un país no es un fenómeno de la naturaleza. Va en función de decisiones políticas. El gobierno español pronosticó que 500.000 personas en situación ilegal en España solicitarían la residencia por medio de la regularización masiva que el pasado mes de abril decretó sin debate parlamentario. El número de solicitantes ha sido más del doble: 1.174.978. La Brigada de Extranjería y Fronteras de la Policía Nacional calcula que contabilizando a los familiares que vendrán a España por medio de la ‘reagrupación familiar’ de los inmigrantes regularizados, el número se elevará a 3 millones de inmigrantes. En declaraciones periodísticas, un alto mando de la Brigada, refiriéndose al decreto gubernamental de regularización masiva afirmó: “Este proceso es algo que nadie en su sano juicio iniciaría”. [1]
 
Dinamarca, país con gobierno socialdemócrata y con las leyes de inmigración más férreas de Europa, destina al desarrollo internacional el dinero que de otra manera hubiera tenido que invertir en sustentar la industria de la inmigración ilegal. Es uno de los países más generosos del mundo en cuanto a la ayuda a países en vías de desarrollo. Dinamarca demuestra que la solidaridad y el sentido común no están reñidos.
 
Como se vio la semana pasada tras la irrupción de 72.000 inmigrantes en Ceuta, [2] la política migratoria del gobierno ha aislado a España respecto a sus socios europeos.  Pero no serán los gobernantes ni la Patronal de Empresarios (la cual, según Pedro Sánchez, demandó la regularización masiva), sino la sociedad en su conjunto quien pague las consecuencias.
 
¿Es preferible que una mujer lleve un bikini o un burkini? Si la mujer ha decidido libremente, ambas opciones son igualmente válidas. Que se dé una u otra opción lo determina la cultura del lugar. La cultura la conformamos los habitantes. A medida que la demografía va cambiando también lo hacen la cultura y la idiosincrasia. Lo que hasta ahora hemos considerado inequívocamente como esencia de lo canario terminará siendo una entre otras culturas procedentes del continente africano. ¿Será este un cambio a mejor o a peor? Será algo diferente. Por poner un ejemplo, no el más significativo, pero si ilustrativo: a medida que prolifere la vestimenta femenina ‘modesta’ en la playa y por ende se mueva el centro de gravedad cultural, la mujer que decide estar topless será tildada de inconsiderada y provocativa. En el futuro, el incremento de la población musulmana, debido a la inmigración y a la mayor natalidad, posibilitará reclamar democráticamente que en una franja de la playa quede prohibido a la mujer estar sin parte de arriba del traje de baño, por ‘respeto’ al sentir de una proporción significativa de la población.
 
En años venideros, las consecuencias sociales de las decisiones que ahora se están tomando serán patentes. Algunos recordando otra Canarias, ya sin posibilidad de retorno, pensarán hacia sus adentros: ¿y qué necesidad había de esto?
 
(*) Articulista
 
(1)  Según las últimas cifras del gobierno español, es decir, un número equiparable al de la población de Ceuta: 84.000 habitantes)
 
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