30 Sep 2026

Colectivos ecologistas de Tenerife acusan a Rosa Dávila de mentir sobre los vertidos al mar

Logo ATAN.//Cedida
Tenerife

Los colectivos denuncian que la presidenta del Cabildo presenta como "agua depurada" lo que solo es capacidad instalada. Buena parte de las aguas residuales ni siquiera llegan a las depuradoras, y el problema no tendrá solución mientras el turismo y la población sigan creciendo sin límite

ELDIGITALDECANARIAS.NET/Tenerife

Los colectivos denuncian que los datos de depuración difundidos por el Cabildo tras el último Pleno insular están elaborados con la intención de engañar en un momento en el que los cierres de playas acorralan a su gobierno. Numerosos medios han titulado que Tenerife ha pasado de depurar el 52% de sus aguas residuales al 86% en tres años, pero esta cifra, se refiere a capacidad teórica de depuración, no a capacidad real.

Esas cifras indican cuánta agua podrían tratar las depuradoras si les llegara las aguas fecales, pero estas terminan en el mar, barrancos y pozos negros. Según el Cabildo, la capacidad ha pasado de 92.700 a 152.700 metros cúbicos diarios. Pero una depuradora a la que no llegan colectores no es agua depurada es una infraestructura millonaria que está siendo infrautilizada.

Depuradoras sin alcantarillado

El problema de fondo sigue igual: muchas aguas residuales nunca llegan a una depuradora. El ejemplo más claro es la depuradora comarcal del Valle de Güímar, que no recibía caudal suficiente porque Candelaria, Arafo y Güímar no tenían un alcantarillado completo, esta es la tónica general de toda la isla.

Cuando el Cabildo presume de tratar el 100% en algunas comarcas, se refiere al agua que llega a las depuradoras, no a toda la que se genera y termina en vertidos y ni siquiera así esa cifra es cierta, porque no tiene en cuenta los descartes de la propia depuradora.

Una gran parte de la población de Tenerife no tienen conexión a la red de alcantarillado, sus aguas van a parar a pozos negros que están contaminando los acuíferos. No hay separación de las aguas pluviales y cuando se produce un aguacero mínimamente fuerte, se desbordan las depuradoras.

Tenerife acumuló 33 de los 54 expedientes sancionadores abiertos en Canarias por vertidos entre 2024 y 2025. Además, la condena del Tribunal de Justicia de la UE por incumplir la Directiva de aguas residuales urbanas señala 12 puntos críticos en Tenerife de los 29 de toda España. La administración no tiene un inventario real de cuánto se vierte al mar, esto se demuestra con nuevos hallazgos de vertidos no censados. Sobre muchos de los vertidos censados, apenas hay datos recientes de caudal, solo meras estimaciones.

Los cierres constantes de playas desmienten el discurso oficial. Solo en septiembre, se prohibió el baño en El Cabezo (Güímar) por contaminación fecal y se cerraron el mismo día El Socorro, en Los Realejos, y El Médano, en Granadilla de Abona. Playa Jardín, en Puerto de la Cruz, estuvo cerrada casi un año por niveles de E. coli muy superiores a los límites. Si todo estuviera tan bien como dice la Presidenta, ¿cómo es posible que sea noticia diaria el cierre de playas por los vertidos de aguas contaminadas? La Directiva Comunitaria que obliga a la depuración de las aguas antes de su vertido al mar es de 1991, lo que significa que llevan 35 años sin cumplir la directiva europea.

Por su lado, el plan hidrológico de Tenerife no tiene como fin el uso racional de un recurso tan valioso como el agua ni resolver los problemas de los vertidos y de la depuración de las aguas residuales, sino que la convierte en un lucrativo negocio al que se suma el monopolio de aguatenientes y multinacionales europeas como Veolia y sus sucursales en Canarias como Canaragua y Satocan.

Si no se frena el mal llamado crecimiento, no hay solución

El Cabildo celebra cada nueva depuradora mientras sigue fomentando un modelo que genera cada vez más aguas residuales. En 2025 Tenerife batió su récord turístico con 7,56 millones de visitantes, un 2,4% más que el año anterior. La población en Tenerife ha crecido en más de 50.000 personas desde 2019 y hay 40.000 turistas diarios más. Cada turista y cada nuevo residente significa más aguas negras que recoger, transportar y depurar.

Cada nuevo hotel, cada vivienda vacacional y cada urbanización añaden más carga a un sistema que ya está desbordado. Perseguir el crecimiento con infraestructuras es lo que las políticas desarrollistas llevan décadas fomentando en Canarias, y así estamos. El problema de los vertidos no se resolverá nunca si no se pone un límite al crecimiento turístico y poblacional.

 

PUBLICIDAD