Los Verdes canarios a través de su portavoz José Ramón Carrillo alertan sobre el control de las redes sociales
Lo llevan oligarquías privadas y tienen impacto sobre la estabilidad económica
ELDIGITALDECANARIAS.NET / Santa Cruz de Tenerife
Advierte Carrillo de que en el actual contexto global cada vez más digitalizado, la concentración del control de las principales redes sociales en manos de un puñado de oligarquías privadas, están encendiendo las alarmas sobre el futuro de la soberanía y la estabilidad de las naciones.
Carrillo plantea una pregunta crítica para el orden institucional: ¿Cómo es posible que plataformas esenciales para el debate público y la comunicación ciudadana estén bajo el dominio absoluto de corporaciones que responden únicamente a sus propios intereses financieros ?
Los Verdes señalan con profunda preocupación que estas herramientas digitales están siendo instrumentadas de manera deliberada para desestabilizar gobiernos legítimos, al estar constantemente manipulando algoritmos, amplificar la polarización y permitir la difusión descontrolada de narrativas sesgadas, estas corporaciones privadas priorizan su agenda económica y su cuota de poder por encima del bienestar social y la paz de los pueblos.
El trasfondo de esta dinámica es claro: las decisiones sobre qué información circula y cuál se censura no obedecen a principios democráticos ni al interés común, sino al beneficio de minorías privilegiadas.
Esta preocupante realidad evidencia cómo los intereses particulares de estas oligarquías tecnológicas buscan moldear la opinión pública y erosionar la institucionalidad estatal para favorecer sus fines corporativos, sin importar el costo social o el debilitamiento de la democracia.
Los Verdes exigimos ante este peligroso panorama, qué se abra urgentemente un debate global y profundo sobre la regulación de estas plataformas, la defensa de la soberanía informativa y la necesidad de rescatar el espacio público digital de las garras de intereses meramente mercantilistas y desestabilizadores.
José Ramón Carrillo, concluye diciendo que ha llegado la hora de poner cotas a estás plataformas destructivas elaborando leyes y normas pará su uso adecuado, además de invertir él capital suficiente en cultura y educación pará que las redes sociales sean herramientas productivas para la mayoría social y nunca más un negocio pará los oligarcas que las manejan.