Ejercicio colonialista
Pedro González (*)
La reciente visita de los monarcas españoles a Ceuta, lejos de limitarse a la reafirmación patriótica que tanto reclaman algunos sectores de la población local, constituye una provocación directa a Marruecos y una evidencia flagrante de la persistencia colonialista en suelo africano.
Llama la atención la cobertura de los medios de comunicación españoles, que difunden el malestar de la monarquía alauita y del pueblo marroquí con un tono de orgullo mal disimulado. Informan como si las tropas españolas desfilaran victoriosas ante la frontera del Sáhara, que en su día cruzó la Marcha Verde, pero ahora lo hacen ante la frontera de Ceuta. Sin embargo, lo que esos mismos altavoces ignoran a posta es la mención del espejo en que se ve España cuando mira a Gibraltar.
Lo que se ahorran decir es que la monarquía británica se ha paseado cuando le viene en gana por el Peñón y España se ha mostrado enfadada pero impotente. Aquellas visitas estuvieron acompañadas en ocasiones de exhibiciones militares, y las tensiones llegaron a provocar la ausencia de la reina Sofía de actos oficiales británicos a los que había confirmado su asistencia en 2012. Muchas veces se han mostrado molestos los monarcas y el gobierno de España por ello.
De la misma forma, ahora es la monarquía marroquí quien se molesta, ante un acto que no es otra cosa que un ejercicio colonialista en pleno siglo XXI.
El 13 de octubre de 2026, las autoridades locales ceutíes entregarán las llaves de la ciudad (de la colonia) a los Borbones que actualmente manejan la democracia española.
No son buenas noticias para el país que linda por el Sur y, mucho menos, para quienes viven en esa frontera. Enseñar músculo tiene sus consecuencias. Si esto nos lleva un paso más allá, hasta un conflicto armado, veremos quién manda a hijos y nietos a luchar y quién desaparece de la escena pública cuando llegue la hora de la verdad.
(*) Articulista