31 Oct 2026

Defender la memoria democrática entre insultos

Ventanas de Opinión

Gabriel González Fernández (*)

Han pasado pocos días desde los graves insultos que recibí de Christian Comellas, concejal de Vox, en el pleno municipal de Adeje. Quiero empezar agradeciendo las numerosas muestras de apoyo desde todos los rincones del archipiélago tras los

lamentables expresiones acaecidas en el pasado pleno municipal de Adeje.

Jamás nadie se había dirigido a mí en esos términos a lo largo de mi vida. Jamás pensé escucharlos en el lugar donde reside la soberanía popular en Adeje, su pleno.

Para mí es un orgullo enorme, que no me canso de expresar, el poder representar en esa sala la voz de las personas que apoyan las listas y el programa que presentamos en los diferentes procesos electorales, pero aún más lo es representar a todas las

personas que, independientemente de su sentir político y la dirección de su voto, confían en nosotros a la hora de preguntarnos cualquier cuestión o duda. Esa confianza merece toda nuestra atención y toda nuestra responsabilidad.

Durante estos siete años he aprendido que la representación política se lleva las veinticuatro horas. La responsabilidad continúa cuando termina el pleno, al escuchar un problema o atender a alguien que se acerca con una duda. Asumir ese deber es uno de los mayores aprendizajes que me está dando esta etapa. Ejercer un cargo público es una de las experiencias que más me van a acompañar a lo largo de mi vida. No me cansaré de decirlo, es un orgullo.

Curiosamente en el pasado pleno municipal llevaba una moción sobre la recuperación de la Memoria histórica en Adeje, una moción redactada por el historiador y amigo, Rubens Ascanio, miembro de la Asociación para la Recuperación de la Memoria

Histórica de Canarias. Una iniciativa para reconocer a quienes sufrieron la represión franquista en nuestro municipio y recuperar sus historias.

Uno de los argumentos para rechazar este tipo de mociones es el de no remover asuntos del pasado. Cabría plantearse si de lo que se trata es de ocultarlos. Ese pasado también forma parte de Adeje. Conocer lo que les ocurrió y reconocer lo que sufrieron es una responsabilidad que tenemos pendiente.

Que durante el debate de una moción de esta naturaleza se recurra al insulto, la vejación y los gestos intimidatorios por parte de personas que participan de la democracia, aunque no crean en ella, es decir, que reproducen los hechos que sucedieron hace noventa años, refuerza la necesidad de seguir trabajando por la

memoria democrática. Noventa años después, recordar a quienes fueron perseguidos por sus ideas sigue exigiendo un compromiso firme con el derecho a discrepar y con el respeto a quienes piensan de otra manera.

Ocupar un asiento en una institución democrática obliga a respetar la palabra y la presencia de los demás. Quienes participamos en ella tenemos que demostrar ese compromiso también con nuestra conducta. Intentar intimidar a otro representante

mientras defiende una propuesta deteriora el debate y la convivencia que tenemos la responsabilidad de cuidar.

Esto no es un nuevo aprendizaje, es una reafirmación de los mismos.

(*) Concejal por Podemos en Adeje