Mata a una yegua y se quedó con la cría
SociedadPor supuesto que hay que controlar para que no haya maltrato a los animales ni a nadie, pero algunos boca chanclas se están pasando con las tonterías
Juan Santana / Arona
La fundación Franz Weber consigue 33.000 firmas para que prohíban alquilar dichos camellos para pasear a los turistas y que los camellos sean libres y felices medio de la naturaleza viva, corriendo por las montañas y barrancos de las Islas Canarias, porque en la fundación Franz Weber hay socios cargados de sensibilidad y les importa un rábano que las personas que trabajan con los camellos para poder ganarse el pan, tengan que buscarse la vida por otro lado, en donde sea o sentarse en cualquier oficina de Asuntos Sociales para pedir ayudas y seguramente si hablan con algunos de los socios o de los altos cargos de Franz Weber para que les eche una mano económicamente hasta que consigan otro trabajo, pero incluso estarán dispuestos a donar el pienso para los camellos.
Espero que cuando los socios de Franz Weber logren que los camellos no hagan nada en Canarias, dichos socios de Franz Weber se vayan a Marruecos para buscar firmas de los marroquíes para que tampoco les alquilen los camellos a los turistas en los desiertos, para que vean las cuatro hostias que se llevarán los socios de Franz Weber.
Los camellos, los burros y los caballos desde tiempos ancestrales fueron animales de carga y mucho más, pero vivimos tiempos de perritos paseando en carritos de bebés humanoides y con besos en sus boquitas aunque en sus bocas tengan mierda de culos de otros perros que han lamido.
Por supuesto que hay que controlar para que no haya maltrato a los animales ni a nadie, pero algunos boca chanclas se están pasando con las tonterías y en éste caso con un buen trato a los camellos, hasta los camellos son felices paseando por cualquier lugar. Querido lector, ¿Has leído el Clan del Oso Cavernario?.
Son seis libros encantadores y me los tragué uno por uno y fue alucinante leer especialmente la parte donde la cavernaria de nombre Aisha, que es la protagonista vió a una yegua con su cría. En la época cavernaria todavía no conocían ni sabían que se podía domesticar a los animales. Aisha vió a una yegua con su cría y con una lanza mató a la yegua para poder comer y aprovechar la piel para abrigarse, pero amarró a su cría para cuando fuera adulta matarla también y hacer lo mismo que con su madre. Pero el roce hace el cariño y la cría de la yegua cada día iba teniendo más y mejor relación cariñosa con Aisha, hasta que nació el Amor entre Aisha y la yegua, pero pasó algo inesperado. Aisha conoció la velocidad aquel día que se agarró al cuello de la yegua y la yegua comenzó a galopar.
¿Se imagina usted lo que fliparia la primera persona que conoció la velocidad y sintió la subida de adrenalina?. Tendría que ser alucinante, pero además Aisha la cavernaria descubrió que subiéndose encima de la yegua podía llegar muy lejos y además traer más material y comida a la caverna.
El libro "El clan del oso cavernario" es recomendable y engancha porque la escritora narra de tal forma que sentirás estar viviendo en esa época donde se vivía cada día y repito, "Se vivía", porque ahora gran parte de la humanidad está respirando con los culos apretados en cualquier lugar y pulsando dedos encima de los teclados durante más de cinco horas diarias arreglando el mundo, sin Vivir y Vivir es un verbo con un significado muy profundo. Vamos a seguir reflexionando con la palabra "Vivir", porque tiene infinitos significados.
