Esta es la gran ironía de la política en Arona
Cada vez hay más partidos y más opciones, pero también una mayor división del voto
ELDIGITALDECANARIAS.NET / Arona
Y cuanto más se reparte, más difícil resulta que los ciudadanos, los que votamos, decidamos de forma clara el futuro gobierno municipal.
En 2023 consiguieron representación PSOE, PP, Coalición Canaria, Más por Arona, Vox y Nueva Canarias. En 2027 podría entrar también Fuerza Canaria, como anuncian. Podemos encontrarnos con siete partidos en el Ayuntamiento y ninguno con más de seis o siete concejales.
El PSOE podría volver a ser la fuerza más votada, aunque se siga manteniéndose cerca de sus peores resultados. No porque haya recuperado fuerza, sino porque conserva una base electoral fiel mientras el resto del voto continúa dividiéndose.
El PP parte con una tendencia más favorable. Ocupa la Alcaldía y tiene mayor visibilidad, pero gobernar también obliga a responder por lo realizado y por todo lo que continúa pendiente y, eso lo decidirán los ciudadanos que voten o no.
Coalición Canaria se encuentra en una posición un poco más complicada. Comparte el gobierno, pero puede sufrir el desgaste de la gestión sin recibir el mismo reconocimiento. Todo indica que, en los últimos meses del mandato, PP y CC intentarán diferenciarse. Si esa lucha se convierte en un espectáculo político, ambos pueden perder.
Mientras tanto, Vox podría crecer, Más por Arona probablemente se mantendrá en su horquilla de votos, Nueva Canarias intentará mantener su representación, con el horizonte de conseguir mejores resultados y Fuerza Canaria podría entrar por primera vez.
Así aparece otra ironía: partidos con uno, dos o tres concejales pueden terminar teniendo más poder para decidir la Alcaldía que los partidos más votados.
Pero el problema más preocupante sigue siendo la participación. En 2023 solamente votó el 38,79% del electorado de Arona. Seis de cada diez ciudadanos no acudieron a las urnas. Pues esto puede dar a entender, que a final deciden casi más los ciudadanos que se quedan en casa, que los ciudadanos que votan.
Ante esta situación muchos vecinos estén cansados o piensen que votar sirve de poco porque después llegan los pactos. Pero también deben de valorar, que la abstención no deja vacío el Ayuntamiento. Y deben de saber, que cuándo la mayoría de los ciudadanos se quedan en casa, una minoría termina decidiendo por todos.
Me temo que, ningún partido parece estar cerca de los trece concejales necesarios para gobernar con mayoría absoluta. Por eso, las elecciones no terminarán la noche electoral. Los ciudadanos elegiremos a los concejales, pero serán los partidos quienes finalmente elijan al alcalde o alcaldesa.
Esa es la verdadera ironía de la política en Arona: cuantos menos vecinos participemos y más se divida el voto, mayor será el poder de unas pocas siglas para decidir el gobierno de todo el municipio.
Arona no necesita más ruido ni enfrentamientos. Necesita un gobierno estable, con orden, una oposición responsable y los más importante que todos los concejales recuerden que detrás de cada voto hay un vecino que espera ser escuchado, que espera una mejor convivencia, y que espera un mayor bienestar económico y social.