Policías locales de Los Realejos ‘hostigaron’ con linternas y silbidos a una mascota que estaba en el interior de una oficina de la abogada Yurena Carrillo en horas de la madrugada
Un comportamiento la verdad insólito y terrible que deja a este cuerpo policial en la más absoluta indignidad y que no corresponde a nada que tenga que ver con la legalidad, el decoro y la integridad
ELDIGITALDECANARIAS.NET / Los Realejos
¿Qué pasa en ese municipio? ¿Policías locales hostigando a una mascota dentro de unas oficinas de la abogada Yurena Carrillo? ¿Cómo es posible? ¿Cómo es que nadie reacciona? ¿Dónde están las autoridades, la ley, lo que sea? ¿Puede un jardinero de segunda mover todo esto y que todos dancen a su son como el flautista de Hamelin? Impresionante, la verdad.
Los hechos que son los que mandan: La semana pasada se detectó una plaga de cucarachas en la zona de la bomba o maquinaria de agua de una vivienda, espacio al que habitualmente tiene acceso la perra Mar, aunque no constituya propiamente su habitación o lugar ordinario de estancia. La aparición de la plaga coincidió temporalmente con la observación de que, en el edificio o jardín perteneciente al Cabildo colindante con la terraza y con la zona de máquinas de agua de la vivienda, el respiradero apareció con dos cristales menos. Ante la presencia de cucarachas se adquirió y aplicó un producto para su eliminación. Para evitar que Mar pudiera quedar expuesta al producto utilizado, se la trasladó temporalmente a una oficina situada en calle José Rodríguez Ramírez.
Mar permaneció allí durante el día. Las cámaras de seguridad del local registraron su estado y comportamiento, sin que se apreciara inicialmente ninguna incidencia. La intención era regresar esa misma noche y quedarse dormir en la oficina con Mar. Pero no pudo ser. Aproximadamente sobre las once y algo de la noche dejron a Mar en el local, encontrándose tranquila. El local tiene aproximadamente 89 metros cuadrados y dispone de cámaras de seguridad y alarma. Es, además, un espacio utilizado habitualmente y al que se acude numerosas veces con los perros.
Posteriormente se comprobó que las cámaras habían registrado, aproximadamente entre la 1:30 y las 2:00 de la madrugada, la presencia de agentes de la Policía Local y luces o linternas dirigidas hacia el interior y hacia la perra. No advirtió esas imágenes en ese momento. La cámara genera habitualmente avisos o grabaciones como consecuencia de luces de vehículos y otros cambios de luminosidad, por lo que inicialmente esos registros no llamaron la atención ni tuvo conocimiento de la presencia policial durante aquella madrugada.
Al día siguiente habían acudido personas del refugio canino de Los Realejos. Según manifestaron, habían acudido siguiendo indicaciones de la Policía Local porque se les había comunicado que existía “un perro abandonado” en el lugar. Mar no llevaba sola ni siquiera 24 horas. Su permanencia en la oficina había obedecido, además, a una circunstancia concreta: evitar su exposición al producto utilizado contra la plaga de cucarachas. Ante aquella explicación se sorprendió porque no tenía constancia de que Mar hubiera estado ladrando o causando ninguna incidencia. Por ese motivo decidió revisar detalladamente las grabaciones de las cámaras. En ellas se comprobó que Mar había permanecido tranquila, desplazándose y paseando por el interior del local, quedando su comportamiento registrado en vídeo. Asimismo, en las grabaciones y audios correspondientes a la presencia policial durante la madrugada se escucha a los agentes hablar y llamar a la perra, de manera que conocían su presencia en el interior. Las imágenes muestran igualmente la utilización de luces o linternas dirigidas hacia ella y que, pese a que la llaman y dirigen la iluminación hacia donde se encuentra, Mar no responde ladrando ni se aprecia en esos momentos un comportamiento alterado. Los miembros del refugio canino, tras hablar, manifestaron que no existía ningún problema.
Después de que se marcharan, aproximadamente sobre las nueve de la noche, salió con Mar a pasear por la zona. Durante ese paseo observó un vehículo de la Policía Local situado en la parte inferior, en la zona de una obra. Su posición llamó la atención. Cuando pasó con Mar, observó que el vehículo cambió rápidamente de ubicación. Ante esa circunstancia se dirigió hacia otra zona con la finalidad de poder fotografiarlo y consiguió obtener una imagen del vehículo. Posteriormente se marcharon.
Fin de la película de terror policial. ¿Le ven sentido a esto? Si se lo ven es que estamos ante un municipio donde 1978 no existe y donde las alcaldadas, las jefazadas, con perdón y los agentes villanos por llamarlos de alguna manera se toman todo por su mano. Creo que sería lo propio cambiarles el uniforme, la verdad. Arriba Adolfo, Arriba Topas, todo por la patria, muerte a los perros rojos, peligrosos e indocumentados. En fin.
