25 Ago 2026

El asalto a un inmueble, propiedad de la abogada Yurena Carrillo por parte de un equipo ‘antidisturbios’ del Ayuntamiento de Los Realejos fue un despropósito, lleno de falsedades

El alcalde cariñoso con la mascota, porque no es de Yurena. //Cedida
Municipios

Un alto funcionario municipal, colega del jardinero y por tanto del alcalde Adolfo Pérez Siverio fue la pieza clave de este ‘ataque’ que al final solo consiguió llevarse dos perros de la abogada

ELDIGITALDECANARIAS.NET / Los Realejos

Tenemos que volver a este episodio, que refleja la verdadera historia de la abogada Yurena Carrillo desde el día en que ella decidió que el jardinero de segunda, Schai Topas, no estuviese en su vida y en la de sus hijas. Comenzaría una batalla despiadada que no sería noticia sino estuviera el alcalde realejero Adolfo Sivero y toda la maquinaría municipal.

Resumamos el equipo inmenso que asalto la casa de la abogada que ya contamos, tiene en un alto funcionario la llave maestra de este para mí asombroso aplastamiento de una mujer, vecina, ciudadana con derechos, que los tiene y obligaciones, las que corresponde y que cumple. Lo que no es de recibo es que una institución pública se lleve el mundo por delante como una apisonadora.

De entrada las denuncias administrativas, todo un montaje. El acceso no se le notifico intencionadamente e incluso se le niega estando allí el acceso. Sin cobertura legal se accede por la fuerza a la casa y se encuentran dos perros y se los llevan, estando los dos en buenas condiciones. Y siempre mirando este funcionario, heraldo del mal, porque detrás de él como dos sombras oscuras, el jardinero y el alcalde.

Entraron diciendo que habían cuatro y solo dos. Es como si van a una casa por temas de drogas, no hay nada, pero detienes a quien esta dentro, de todas formas, porque imaginas que había detrás de la puerta, porque te lo dicen los que están por allí. Además esa casa la abogada no la tenía como única residencia, por lo que iba y venía. Y amigos y amigos por el número de perros, no se asaltan viviendas, por muy acuerdo plenario que se precie, que no puede saltarse la ley, lo pongan donde lo pongan.

El alto funcionario, muy colega del jardinero era el magister de este diabólico juego. Se inventaron por no decir otra cosa peor, suciedades inmensas como si esa casa fuera un vertedero. Presionaron a la veterinaria para que hiciera un informe a la carta, pero no lo hizo, porque la avisaron que era mejor no hacerlo y que no fastidiara a la abogada, porque a lo mejor esta iba a terminar atrapándola. Y eso que lo hizo, pero no lo firmó. Solamente indicaron que el material ‘terrorista’ eran deposiciones perrunas malolientes y venenosas, por lo que se ve.

Y allí en su pleno apogeo en esta operación de los hombres G, los dos policías locales y el alto funcionario, en modo provocador. La casa estaba limpia y en buen estado y no había nada que limpiar. Lo que no sabía el trío calavera que habían cámaras de seguridad, que los tienen grabados y se les ve haciendo muecas y el funcionario pidiendo mascarillas.

Resultado del asalto: los dos perros en el refugio. 40.000 euros de multa para la abogada y todos luego cuadrados ante el alcalde y el jardinero: misión cumplida, amos. Y todo el estado de derecho al traste, lo que importa es aniquilar a la abogada. Muy fuerte la cosa, hermanos en Satán.

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