Daniel Díaz plantea una alternativa para las aguas pluviales en El Pris tras imponer el Cabildo y el Ayuntamiento un proyecto que rechazan los vecinos
El exalcalde propone desviar las aguas de lluvia en la rotonda de la urbanización Atlántico, evitando conducirlas hasta la costa y solucionando también las conducciones procedentes de una finca, origen del problema
ELDIGITALDECANARIAS.NET/Tacoronte
Tras la reunión mantenida días atrás entre representantes del Cabildo de Tenerife, entre ellos el consejero insular de Carreteras, Dámaso Arteaga, y miembros del Gobierno local, en la que se presentó un proyecto para canalizar las aguas de lluvia de la zona alta y evitar nuevas inundaciones en el barrio costero de El Pris, José Daniel Díaz Armas, responsable del grupo mayoritario en el consistorio local, ha propuesto una alternativa que, según señala, «supone la mitad de la inversión prevista en el planteamiento de la institución insular y evita conducir las aguas hasta la población del litoral».
Durante el encuentro, en el que también participó el portavoz y exalcalde de Tacoronte, Arteaga expuso la propuesta técnica del Cabildo, valorada en casi 1,5 millones de euros, consistente en instalar una conducción de 1,5 metros de diámetro a lo largo de la carretera que conecta con El Pris. Según anunció, la ejecución comenzaría en septiembre y se prolongaría durante unos ocho meses. El anuncio provocó de inmediato el rechazo rotundo de los vecinos presentes en la reunión.
En un ambiente de tensión, debido a que los habitantes de El Pris no compartían ni el planteamiento del Cabildo ni el apoyo del Ayuntamiento al proyecto —respaldo expresado por la alcaldesa, Sandra Izquierdo, quien señaló que «se trata de una obra necesaria para salvar vidas»—, Díaz tomó la palabra para explicar que, a su juicio, los problemas de inundación de El Pris tienen su origen en una actuación realizada hace algunos años por el Cabildo en una finca de la zona. Según expuso, de esa finca procede el caudal y la canalización existente, en lugar de conducir el agua hacia la rotonda de la urbanización Parque Atlántico, desvía el flujo hacia la zona alta del barrio costero.
Por ello, planteó que la solución pasa por «canalizar las aguas hacia un viario público situado en un lateral de la urbanización y conducirlas hasta un barranco cercano», mediante un proyecto que, según su estimación, «podría costar incluso la mitad del presupuesto previsto», cumpliría con la urgencia de la actuación y tendría una menor afección para los vecinos.
Aunque esta alternativa obtuvo la aprobación de los asistentes y fue recibida con aplausos, Dámaso Arteaga insistió en que la solución adecuada es la planteada por los técnicos del Cabildo. Esta posición volvió a provocar el rechazo de los vecinos, quienes reprocharon al Ayuntamiento y a la corporación insular que se tratara de «un planteamiento preconcebido y unilateral, sin haber sido presentado previamente a los habitantes de El Pris y sin escuchar a las personas que, por su prolongada residencia en el lugar, podrían haber contribuido a orientar la búsqueda de una mejor solución».
En este sentido, José Daniel Díaz recordó que semanas antes del encuentro se había reunido con los vecinos de El Pris, a quienes escuchó y orientó no solo respecto a este nuevo escollo, derivado de un proyecto que rechazan, sino también sobre otras cuestiones que les preocupan especialmente. Entre ellas citó el embarcadero, pendiente desde hace décadas, y la ejecución de la canalización de las aguas residuales de Mesa del Mar a través de este núcleo.
No obstante, ante la afirmación de Arteaga de que «el criterio que prevalece es el de los técnicos», Díaz Armas manifestó que «el Cabildo, dentro de sus competencias, y el Ayuntamiento, en las suyas, deben aplicar las sanciones pertinentes cuando existan canalizaciones que derivan el agua hacia las carreteras y afectan a propietarios particulares».
Del encuentro con el consejero insular y el Ayuntamiento se desprendieron diferencias evidentes respecto a la postura de los vecinos. A estos se les planteó la posibilidad de celebrar una reunión posterior para aportar alternativas. Los habitantes del enclave costero sostienen que la propuesta presentada no les garantiza que se solucionen las inundaciones y consideran que no se han estudiado suficientemente otras opciones. Aunque respaldan la urgencia de la actuación, piden que no se les impongan medidas «con amenazas para aceptar la solución sí o sí ahora» y reclaman una solución eficaz a largo plazo.
Por último, Díaz Armas rechazó la afirmación del Cabildo de que «se trata de dar solución a un problema histórico», al recordar que, según sostiene, la bajada de agua y piedras hacia El Pris se produce desde hace solo unos años, a raíz de los trabajos y modificaciones efectuados en la superficie de una finca situada en la zona de Puerto de la Madera. Consideró que se trata de un problema «de urgente solución y vital para acabar con las inundaciones» y concluyó afirmando: «Estamos al lado del pueblo, de la gente de El Pris y de quienes conocen bien la zona, y estaremos a su lado ante cualquier acción o medida que quieran adoptar, como siempre hemos hecho».