26 Ago 2026

El verano vuelve a poner a prueba la cadena de suministro y demuestra que el reto ya no es sólo anticipar la demanda, sino responder a ella adecuadamente

Economía

El absentismo laboral alcanzó el 7,2% en el primer trimestre de 2026, su nivel más elevado de los últimos cinco años, y en sectores como la logística los picos pueden rozar el 10% durante los periodos de mayor actividad

ELDIGITALDECANARIAS.NET/Madrid

Este verano ha vuelto a evidenciar una brecha persistente entre previsión y ejecución: anticipar la demanda sigue siendo más sencillo que garantizar la capacidad en muchos casos necesaria para responder a ella

A punto de finalizar el verano, toca hacer balance y, un año más, la cadena de suministro vuelve a encontrarse con una realidad conocida: los principales desafíos no suelen estar en prever la demanda, sino en garantizar que toda la operación sea capaz de responder a ella. Rebajas, vacaciones, turismo y cambios en los hábitos de consumo son fenómenos que se repiten cada año, pero que siguen poniendo bajo presión la capacidad operativa de muchas organizaciones.

Cuando esa presión se traslada a las operaciones, las consecuencias son inmediatas: pedidos que llegan más tarde de lo previsto, productos agotados en momentos de máxima demanda, almacenes tensionados y un incremento de los costes asociados a la gestión de incidencias y urgencias logísticas. Todo ello en un contexto de absentismo laboral que alcanzó el 7,2% de las horas pactadas durante el primer trimestre de 2026, el nivel más elevado de los últimos cinco años, según Randstad Research, y que, en sectores como la logística, puede acercarse al 10% durante los periodos de mayor actividad.

"El verdadero reto del verano no ha sido la demanda, sino garantizar que toda la operación estuviera preparada para responder a ella. Una previsión acertada pierde gran parte de su valor si la capacidad necesaria para ejecutarla no se ha planificado con la misma antelación", explica Arnau Peris, Country Manager de Slimstock Iberia.

De prever a ejecutar

Aunque las empresas disponen cada vez de más herramientas para anticipar la demanda, el verano ha vuelto a demostrar que disponer de información no siempre garantiza una ejecución eficiente. Cuando la planificación de la demanda, el inventario, los recursos y la capacidad operativa avanzan por separado, aumentan los riesgos de roturas de stock, exceso de inventario o sobrecarga de las operaciones.

"El reto no es únicamente saber qué va a ocurrir, sino asegurar que toda la cadena de suministro está preparada para responder cuando ocurra", señala Peris. Por ello, cada vez más compañías avanzan hacia modelos de planificación integrados, como Slim4, que permiten analizar conjuntamente la demanda prevista, los niveles de stock, los plazos de suministro y la capacidad operativa disponible.

Una lección que va más allá del verano

Para Slimstock, una de las principales conclusiones que deja este verano es que la diferencia entre una campaña gestionada con éxito y otra marcada por incidencias operativas rara vez depende de un único factor. Suele estar relacionada con la capacidad de conectar información, procesos y toma de decisiones bajo un mismo marco de planificación.

"La pregunta ya no es únicamente cuánto vamos a vender, sino si estamos preparados para responder a ese escenario manteniendo la eficiencia y el nivel de servicio", concluye Peris. "Prever la demanda es importante, pero la verdadera ventaja aparece cuando la organización es capaz de convertir esa previsión en decisiones que garanticen disponibilidad, eficiencia y capacidad de respuesta", concluye el directivo.

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