20 Sep 2026

Los Realejos Topas Vice

Ventanas de Opinión

Uno que ama al Mossad

El poder corrompe, pero el poder absoluto corrompe absolutamente. Y esta vieja pero inteligente máxima tiene su vigencia en un municipio norteño conocido como Los Realejos, donde la democracia, las leyes, el orden, la legalidad y si nos ponemos soviéticos, la normalidad se han ido todas a pasear y en su huida han intentado pararse en el Puerto de la Cruz y tampoco se han podido quedar, porque allí, hermanos en Cristo, gobierna una familia absolutista, de monarcas, príncipes, validos, nobles y plebeyos varios que dicen llamarse Ronico Topas.

Una familia que viene del Israel profundo, con dioses negros, extraños pero que llevan en sus manos las llaves para que cualquiera les haga la reverencia y se someta a ellos, sin importar nada, que es el vil metal, los polvos mágicos, tanto los que se aspiran como los que mezclan cuerpos y si hay resistencia, la cruda y todopoderosa violencia.

Esta familia tiene a un patriarca en la cúspide, un hombre que da la impresión que no rompe un plato y sin embargo es el que maneja toda la vajilla, la de su casa y la de todos los que le interesan. Él es como un Yahvé de bolsillo que domina la tierra prometida, Puerto de la Cruz y Los Realejos, sin importar quien se sienta en la casa del pueblo, en este caso le ha tocado al PP y a dos de sus representantes, Adolfo Pérez Siverio y Leopoldo José Afonso Hernández, hermano de Lope Afonso Hernández, vicepresidente del Cabildo de Tenerife y al fondo de todos ellos, el actual vicepresidente del gobierno, Manuel Domínguez.

Este es el marco donde esta familia ejerce su poder, apoyándose en estas grandes piezas. La familia parte de la base de un viejo principio demoníaco, los hombres todos tienen un precio, solo hay que saber calcularlo. A todos estos les han sacado ya la medida, pero quien ha descendido a los infiernos es el alcalde de Los Realejos, el cual, por esos sonetos del amor oscuro se ha llevado por delante todo lo que representa la ley y el orden.

Esto es muy sencillo y nos vamos a ir por las ramas. El rey negro tiene un hermano, un principito, enamorado de su virilidad erecta y retráctil que decidió un día castigar a quien el consideraba y considera suya, para lo cual ha movilizado todo lo que tiene a su alrededor. Y en ese caso a la llamada acudió el alcalde de Los Realejos, pronto y servicial, el cual puso ante los Topas los recursos municipales desde lo más alto hasta lo más bajo y desde su trono ha movido al Puerto de la Cruz, el Cabildo y el gobierno de Canarias. Tanto es así que se han sumado los que jamás deben hacerlo, los guardianes de la ley, los policías, los locales, super entregados al mal y nacionales de la comisaría del Puerto de la Cruz. Uno que conoce los manejos de los israelitas recuerda con precisión un aparte de una sentencia que abatió temporalmente al monarca Topas que decía que éste contaba con la colaboración de dos policías nacionales de la comisaría del Puerto de la Cruz, pero que jamás fueron identificados. Vale. Lo cierto es que siguen en activo y siguen sirviendo al monarca, solo un pequeño esfuerzo y ya los tienes señalado.

Para que todo esto sea posible y que el principito haga de las suyas, es necesario que la autoridad judicial se mantenga tranquila y que no actúe o ponga freno a todo lo que se hace en el proceso de destrucción de una que estuvo con la familia y ya no está. Y eso hermanos en Cristo es lo que más duele, porque como me dijo uno que sabe, oye esta historia sabe a impunidad y eso no es bueno en un estado de derecho que se precie, porque quien se cree impune puede hacer cualquier cosa, cualquiera y eso da mucho miedo, mucho temor. 

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