06 Sep 2026

Entre la ignominia y la pleitesía de España a Marruecos. Parte I

Ventanas de Opinión

Carlos G. Rivero Quintana (*)

Algunas veces, la omisión de hechos históricos no deja de ser una aberración, en aras de creer que garantizar la SEGURIDAD de sus fronteras, es inversamente proporcional a dejar de lado los PRINCIPIOS. Parece que España y Europa están en esa tesitura. Algunos datos son reveladores:

La reciente entrada masiva de migrantes en la ciudad de Ceuta (30 de julio de 2026), no es más que un plan político deliberado por el reino de Marruecos, ya habiéndonos puesto a prueba por primera vez el 17 de mayo de 2021, en el cual se instrumentaliza a seres humanos (víctimas propiciatorias) para ejercer presión con la política migratoria, y forzar a “negociar” a España, y por ende, a nuestros socios europeos hacia sus intereses expansionistas, para que, de manera progresiva, se vayan anexionando territorios que no le pertenece (en este caso como Ceuta y Melilla), y que se justifica desde el nacionalismo e irredentismo marroquí para la creación de lo que denominan El Gran Marruecos.

La continua inyección de dinero europeo, además del español, no deja de ser un parche en una política exterior errática, más aún cuando los partidos tradicionales, tanto en España como en Europa, quieren afrontar el auge de la ultraderecha antieuropeísta, desnaturalizando sus ideales y asumiendo la de estos partidos. Muchos son los acuerdos europeos con Marruecos como el “Acuerdo Euromediterráneo de Asociación UE-Marruecos”, o el “Fondo de Asilo, Migración e Integración (FAMI)”, dotado este último con una partida económica de más de 500 millones de euros. En la “XIII Reunión de Alto Nivel (RAN) entre España y Marruecos”, celebrada el 4 de diciembre de 2025, es especialmente llamativo lo que en el punto 44 de la declaración conjunta se redacta, en materia de la lucha contra la inmigración irregular, cuando la inacción del gobierno marroquí del 30 de julio de 2026 era más que evidente.

Es obvio que el mundo ha cambiado, y dos de las principales potencias mundiales, tanto políticas como económicas, parecen semejarse más a autocracias propias del gigante asiático, que a democracias propias de nuestra Europa. A todo esto, Europa, junto a un número cada vez mayor de democracias de otras regiones del mundo en peligro de extinción, quedan aisladas ante el avance de políticas de extremos, ya sean de derechas o de izquierdas, por lo que más temprano que tarde, habrá que decidir, y elegir, si los principios e ideales fundacionales de la Unión Europea son compatibles con el concepto de seguridad, que todos los seres humanos, con sus propias potencialidades como individuos y como sociedad, necesitamos. La desinformación, la falsedad de los servidores públicos, así como la falta de transparencia para con la ciudadanía, son preceptos intrínsecamente antidemocráticos.

Es de sentido común que mis compatriotas de Ceuta y Melilla, en esta acción, prácticamente de guerra, por parte de Marruecos, haya perturbado su tranquilidad y su SEGURIDAD, y que la falta de previsión de sus gobernantes, así como la escasa dotación de recursos humanos y técnicos, los esté desesperando. Es imperativo definir acciones urgentes cuando tu supuesto valedor para la lucha contra la inmigración irregular, Marruecos, no cumple su parte, y lo que es peor, se haya inmerso en su Plan del Gran Marruecos, cuestión que, de manera progresiva, está y seguirá llevando a cabo con la ayuda inestimable de su socio “americano”, como ya hiciera en el pasado con la Marcha Verde o la Resolución 2797 el 31 de octubre de 2025 del Consejo de Seguridad de la ONU, así como con la ayuda de uno de nuestros socios europeos.

Yo como ciudadano canario, español, y europeo, me siento invadido por la sensación de que la ignominia y la pleitesía hacia Marruecos es ya insoportable, y empieza a llegar el momento de que se pongan freno a tales comportamientos.

Así lo he dicho y así queda.

(*) Ciudadano canario, español y europeo.

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