30 May 2026

La organizaciones de izquierda en Canarias emiten un comunicado en conjunto por el 30 de mayo

Las organizaciones de izquierda canaria.//Cedida
Política

Canarias merece celebrarse

ELDIGITALDECANARIAS.NET/Canarias

29 de mayo de 2026

Canarias merece celebrarse. Merece orgullo, memoria compartida, encuentro y comunidad. Merece música y calles llenas de vida, tradiciones que pasan de generación en generación y esa forma de reconocernos en la tierra, en el mar, en los barrios y en la gente.

 Pero quizá este 30 de mayo también necesitemos hacernos dos preguntas: ¿Qué Canarias se celebra? ¿Cuál se está perdiendo?

 Nuestra cultura es memoria viva. Es la raíz que nos une a esta tierra. Es la identidad que mira al presente y no desde la nostalgia o la celebración puntual. La identidad no se conserva exhibiéndola, sino viviéndola. Se conserva cuando quienes la habitan pueden construir aquí su futuro. Cuando proteger el territorio es una prioridad política y no un eslogan. Cuando forma parte de la vida cotidiana y no se reduce a una postal.

 La degradación ambiental que sufren las islas y la desaparición progresiva del patrimonio natural, a causa de la presión mercantilista y demográfica sobre el territorio y el abandono institucional, son también la pérdida de una parte de nuestra memoria viva, del paisaje emocional que nos une a esta tierra.

 Son territorio que se pierde y biodiversidad que se extingue; son paisajes que dejan de parecerse a la tierra que heredamos. La presión urbanística en continuo crecimiento y la turistifi cación han ocupado espacios que antes eran vida comunitaria, transformando barrios con historia en zonas destinadas al mercado vacacional y expulsando a quienes siempre vivieron en ellos.

 Mientras eso ocurre y se celebran las raíces y la tradición, muchas personas ya no pueden permanecer donde nacieron. Familias que no saben si podrán pagar el alquiler el próximo mes. Jóvenes que se van porque quedarse se ha vuelto imposible. Y todo ello dentro de un modelo económico que profundiza las dependencias y concentra los benefi cios en pocas manos.


¿Estamos decidiendo realmente cómo queremos vivir en esta tierra?


Existe una fractura cada vez más evidente entre la Canarias de escaparate que se celebra desde las instituciones y la realidad en la que vive buena parte de quienes la habitamos. Esa fractura solo comienza a repararse cuando se asume que no hay justicia social sin justicia ambiental y que proteger el territorio es proteger el futuro.

 El autogobierno no puede ser únicamente una estructura institucional. La soberanía también es cotidiana y permanente. Es poder decidir qué modelo económico, ambiental, social o energético queremos. Es proteger el derecho a vivir aquí dignamente, garantizar la vivienda, cuidar los bienes comunes, la salud y la educación. Es defender el territorio frente a la especulación y asegurar que la riqueza que genera esta tierra sirva para cuidar a quienes la habitan. Es construir una voz canaria propia, capaz de decidir sin tutelas externas el modelo de futuro que queremos.

 Queremos una Canarias donde la juventud pueda construir un proyecto de vida. Donde se proteja su patrimonio natural y cultural, se cuide el agua, la tierra y el paisaje, y que no se convierta su identidad en mercancía.

La identidad está donde la gente puede quedarse, donde existe dignidad y donde todavía es posible imaginar un futuro común. Es memoria y arraigo. Es la tierra que habitamos. Es herencia y responsabilidad.

No habrá futuro digno para esta tierra sin justicia social, sin justicia ambiental y sin un autogobierno real que garantice la soberanía cotidiana y permanente.

Desde distintas organizaciones de izquierda en Canarias asumimos la misma certeza: los problemas son compartidos y compartida debe ser la respuesta. Enfrentarlos exige unidad.

Amar Canarias es defender cada día el derecho a vivir aquí y cuidar lo nuestro sin excluir a nadie. Es construir un proyecto común entre quienes la habitamos.

Todavía estamos a tiempo de decidir otra dirección. De hacer de Canarias no solo un lugar que celebrar, sino un lugar donde sembrar futuro y echar raíces.

 

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