21 Jun 2026

Mujeres y niñas, niños: las principales víctimas de las fronteras

Ventanas de Opinión

Palmira Déniz Verona (*)

En este Día Mundial de las Personas Refugiadas queremos poner el foco en quienes sufren de forma especialmente dura las consecuencias de los desplazamientos forzosos: las mujeres, las niñas, los niños .

Millones de personas se ven obligadas a abandonar sus hogares huyendo de guerras, persecuciones, violencia, hambre, pobreza extrema o de los efectos cada vez más devastadores de la crisis climática. En ese camino, mujeres y menores se enfrentan a riesgos extraordinarios: violencia sexual, trata de seres humanos, explotación, separación familiar, desapariciones, falta de atención sanitaria y vulneración sistemática de sus derechos fundamentales.

La nueva orientación de las políticas migratorias europeas, respaldada por sectores de la extrema derecha y plasmada en iniciativas como el denominado Reglamento de Retorno, profundiza una lógica centrada en la expulsión, la detención y la externalización de fronteras, relegando a un segundo plano la protección efectiva de las personas más vulnerables.

Estas políticas corren el riesgo de debilitar garantías fundamentales, dificultar el acceso al asilo y aumentar la inseguridad de quienes ya han sufrido violencia, persecución o desplazamiento forzoso. Cuando se prioriza el control migratorio sobre la protección de los derechos humanos, quienes más sufren son precisamente las mujeres y la infancia.

No podemos aceptar que el miedo, la xenofobia o el racismo condicionen las decisiones políticas. Tampoco que se normalicen discursos que presentan a las personas migrantes y refugiadas como una amenaza, especialmente cuando son pobres, racializadas o procedentes de países empobrecidos.

La dignidad humana no puede depender del lugar de nacimiento, del color de la piel, de la religión o de la situación económica. Los derechos humanos son universales y deben garantizarse en cualquier frontera y en cualquier circunstancia.

Desde Nueva Canarias – Bloque Canarista defendemos una Europa comprometida con los derechos humanos, la protección internacional, la igualdad entre mujeres y hombres, la defensa de la infancia y la acogida digna de quienes buscan refugio y seguridad.

Proteger a las personas refugiadas es proteger los valores democráticos, la justicia y nuestra propia humanidad.

(*) Secretaria de Igualdad, feminismo y Diversidad de Nueva Canarias Telde.

PUBLICIDAD