| Quitando las alusiones envenenadas de Carlos Sosa cuando cargaba contra él por su vinculación con el empresario Jaime Cortezo, enemigo suyo tras la ruptura con Paco Chavanel, nadie se acuerda de aquel capitán de navío, supergodo en CC y que fue muy importante en el gobierno desquiciado de Román Rodríguez, siempre metido en líos y polémicas, llamado Julio Bonis. De su época gloriosa uno se acuerda de esa leyenda urbana, en la que el entonces consejero se paso de la raya en la Avenida Anaga y le salvó su enorme nariz mesetaria un personaje singular conocido como el Trípode, oscuro objeto de deseo de algún comunicador al que otro lenguarasa mediático dijo que lo había clavado en los baños del Recinto Ferial en una de las fiestas que el Cabildo le dedicaba a los medios de comunicación. Pues ahora resulta que el empresario que estaba detrás de todo lo de México y el periodista por llamarlo de alguna manera, Jorge Bethencourt, que un día ante la disyuntiva de hacerse rico o escribir columnas estupendas, eligió lo primero, es este godo reciclado, que totalmente separado de la vida política activa, sin embargo es un inversionista con éxito y dedicado al tiburoneo internacional, que eso de haber sido marino mercante lo ha ayudado un montón. Uno recuerda que ambos eran asiduos a esa Avenida Anaga en sus momentos de esplendor, cuando la gobernaban los Zerolo y los Zárate y como se regodeaban en sus opulencias, mientras el resto sobrevivía como podía. Ahora tras levantar el secreto de la parte que quedaba del caso de Las Teresitas, comprobamos para que quería Jorge la empresa BG Comunicaciones SL y podemos leer una carta que le manda a Julio Bonis, de fecha 10 de octubre de 2007 en el que además de dirigirse a él como estimado amigo, le expone lo siguiente: “adjunto le hago llegar algunos datos de interés del estudio rea.lizado en su día para la implantación del cultivo de la jatrofia (arachid) en Senegal, vinculado a la obtención de biodiesel. Debido a la obligación de confidencialidad con quienes fueron mis clientes en los trabajos realizados en su día por mi empresa, existen ciertos aspectos (nombres, vínculos y actuaciones concretas) que no pueden incluirse en el informe, por cuanto podrían afectar los intereses de mis clientes. Aunque la relación empresarial se haya extinguido, me siento obligado por un sentido de lealtad comercial a seguir respetando sus intereses. Espero que lo comprenda. No obstante, en líneas generales, podrá tener usted una visión bastante fiel de cómo podrían desarrollarse sus proyectos en Senegal, si finalmente usted sigue adelante. Por lo que respecta a las relaciones comerciales y contactos que mi empresa tiene en Senegal, no existiría ningún problema en reactivarlas si finalmente desea el concurso de BG en el lanzamiento del proyecto. Cuente usted con toda la colaboración de que sea capaz. Le pido, a pesar que el proyecto de Senegal, como ya sabe, se trasladó a otros países europeos, que trate estos datos con la máxima confidencialidad y a los efectos tan sólo que le sirvan de orientación en las grandes magnitudes de una posible actuación en Senegal”. Una carta muy reveladora que consta en el sumario ya abierto del caso Las Teresitas y que pone en la mesa en lo que se había convertido Jorge Bethencourt, antaño poderoso director de medios e influencia en esta sociedad chicharrera. Aquí por lo que se ve es un consultor con ansias internacionales y con un proyecto senegalés, que luego, curiosamente, ha retomado Melchior y los suyos. Y por otro, Julio Bonis Álvarez. Donde este hombre pise, seguramente habrá un gigantesco chanchullo. Y como decíamos al principio, una enorme sorpresa, que a estas alturas, tampoco se explica y tampoco tiene consecuencias para ninguno de los dos. |