| En medio del bombardeo mediático, muy concreto y muy localizado, que se ha desatado sobre la instrucción del caso de Las Teresitas y que responde a intereses muy concretos y muy localizados, hay que serenarse y leer con atención todo lo que estaba bajo secreto y que corresponde a las muy laboriosas investigaciones del G-7, el grupo de policías de Policía Judicial del CNP de Santa Cruz de Tenerife y que a pesar de las presiones, los seguimientos y los intentos de sabotearlos, consiguieron salir adelante y mantener el tipo durante los cinco años en los que han estado peleando contra la mafia más potente y enquistada de Nivaria. La saña contra el jefe policial de estos chicos, centrada en un periodista muy concreto, ha sido deliberada, consciente y nutrida por algunos de los imputados, que como es lógico, tampoco han descansado en derribar el primer y serio intento de acabar con todos estos impresentables. La lectura del auto de la magistrada del caso, Carla Bellini, que siempre ha estado obsesionada con no fallar, con que no la acusen de parcialidad, revela sus tensiones, su incomodidad y su deseo al final de acabar con todo esto sin que las heridas acabasen con ella, aunque la que si ha sufrido más ha sido la fiscal anticorrupción, María Farnés, que es la que aguantó más el tipo y la que más se comprometió con el trabajo policial. Gracias al auto de la jueza que liberó a Miguel Zerolo de la imputación de cohecho, aunque provisional, nos enteramos de la existencia de un, “informe de entrevistas practicadas con fuentes confidenciales con número de registro de salida 43.816/06 de 13 de diciembre de 2006. Este primer atestado pone de manifiesto una serie de entrevistas mantenidas con distintas personas que se mantienen como anónimas y que ponen en conocimiento de la Policía el posible cobro de comisiones por parte de los implicados en este procedimiento y en concreto manifiestan que han percibido: Miguel Zerolo, 400 millones de pesetas, Álvaro Arvelo, director de CajaCanarias, 400 millones de pesetas, Rodolfo Núñez, 400 millones de pesetas, Mauricio Hayek, 400 millones de pesetas, José Emilio García Gómez, 20 millones de pesetas. En este informe se pone, además, en conocimiento del fiscal la existencia de distintas personas extremadamente vinculadas con Zerolo, en concreto su cuñado, Luis Rodríguez Muñoz, Jorge Bethencourt y Lucas Valentín Fernández”. Y ahí comenzó todo. El camino ha sido largo y peligroso, pero ahora con todo a la luz, podemos conocerlos, entenderlos y aunque la Justicia y la Policía, hayan llegado demasiado tarde, por lo menos nos asiste el derecho de comprender como un grupo de personas, sin otra legitimidad que su cercanía al poder político y empresarial, decidieron corromperse de esta manera y jugar siempre contra el interés del resto de sus convecinos y ciudadanos. Lo único que nos queda es alejarlos de la escena pública ese día mágico que nos da este sistema con el voto, nuestra única arma ante estos desalmados. |