| Ex sindicalista, ex opinador de todo. Venteador de dossieres inexistentes. Supuesto martillo de herejes y presuntos corruptos. Gracias a Canal Ocho tuvo su protagonismo mediático y dio mucho de sí mientras estuvo en antena. El CCPC le publicó un libro sobre corrupción en Canarias y dale que dale. Pero ya se sabe. Una cosa es lo que se ve ante el público y otro lo que se cuece a espaldas del mismo, en la intimidad supuestamente protegida de cualquier mirada indiscreta. Lo que no se podía imaginar es que el 8 de febrero de 2007, fechas en la que este comentarista político, judicial y demás, estaba en su apogeo, iba a hablar con Antonio Plasencia el constructor y que estaban siendo escuchados por la Policía Nacional, tal como recoge el sumario de Las Teresitas. La cosa no tiene desperdicio: Justo Fernández: “Oye, hoy te he querido llamar, porque te…hoy…he visto la tele…ha salido”. Antonio Plasencia: “Ajá”. J: “…ha salido Ignacio y tú”. A: “Ajá”. J: …y oye…y habrás observado que yo…no he hablado…nunca ni he criticado nada…de los empresarios, sino sólo de los políticos, ¿eh?. A: “Sí, sí, ya lo sé, ya lo sé…”. J: “¿Eh?”. A: “Ya lo sé…lo que pasa…”. J: “Que quede claro porque yo…no tengo nada que ver…los empresarios a mí me parecen que tienen…están para hacer negocios, ¿eh?”. A: “Sí, sí, pero es que…pero te voy…te confieso lo siguiente…eh…mira Justo…nosotros…le hemos vendido al Ayuntamiento…ciento setenta y cinco metros en ocho mil millones, ¿no?”. J: “Sí”. A: “El Ayuntamiento…ha vendido…en… las parcelas que ha vendido, porque al principio…hubo un negocio que decían cambiarnos metro por metro, ¿no?, entonces dijimos de acuerdo…déme una lista de…de…de las parcelas que usted dispone en Santa Cruz…me dieron…la que yo le compré frente al Auditorio, la de…Cepsa, Disa, la otra, la otra, la otra…le digo, metro por metro…no, metro por metro no puede ser, que no se que, pues entonces nada…pues ellos han vendido treinta mil metros…en ocho mil…nueve mil ochocientos millones…treinta mil metros”. J: “Jum”. A: “…en nueve mil ochocientos y pico millones…y nosotros le vendimos ciento setenta y cinco mil metros…en ocho mil millones”. J: “(se ríe)”. A: “Pero perdona…después dicen…que el lindero de costa…nosotros tenemos una sentencia, pero aparte de la sentencia…hay un convenio del año se…se…setenta y pico…donde se define…el lindero de costa,,,donde se define…los terrenos ganados al mar…que son propiedad del Ayuntamiento, que han pasado y se le han…valorado al Ayuntamiento, en ese convenio que yo no…que yo no sabía en aquel tiempo sino…conocía lo de Las Teresitas cuando iba de vez en cuando a bañarme”. J: “Claro”. A: “…allí…yo ni…”. J: “…me imagino”. A: “…ni idea, ni idea, ¿entiendes?...y entonces claro…hay una cosa que si es triste, y te lo digo con todo el…el cariño…lo…pues yo a ti…a ti te he respetado y tú mes has respetado a mí totalmente, ¿no?”. J: “Tú sabes que siempre”. A: “y…y yo creo que para eso están los amigos…”. J: “Claro”. A: “…y…y…cuando tú me necesites, ten la completa seguridad, Justo, que me tienes a la disposición”. J: “Yo…yo quería…”. A: “…que yo estoy seguro que contigo”. J: “Yo lo sé Antonio y además tú…a…a…yo también estoy…a tu disposición…oye…” A: Pero hay…J: “…Yo quería…”. A: “…si dime, pero mira…”. J: “Preguntarte una cosa” A: “…hay una cosa que…perdona”. J: “Sí”. A: “Hay una cosa que es triste, que…unos empresarios que…nosotros…estamos para ganar dinero, lo que tú acabas de decir…pero…Justo…no tenemos necesidad en este momento…”. J: “Yo me imagino”. A: “…Ignacio y yo de dinero…”. J: “Pues claro”. A: “Eso es un vicio, de crear trabajo…porque mira…con cien euros en el bolsillo, al sábado llegas con ochenta y cinco, Justo…porque ¿en qué los gastas? Justo…tú…ponte tú…tú o yo…”. J: “Sobre todo aquí…aquí…” A: tú dime tú, Justo, ¿en que gastas tú…cuando te metes un dinero en el bolsillo y sales con cuatro amigos por la calle San José? ¿en qué gastas?...en un café”. J: “Claro”…Continuará… |